Es extraño lo que nos puede dar un simple lugar.
Esperando en la estación, el solo hecho de pensar que iba a coger el tren, me lanzaba miles de frases que encajadas habrían podido ser la historia perfecta. Pero es difícil cogerlas al vuelo.
Lo más sorprendente es como un tren sucio, pintarrajeado y una estación solitaria y vacía dicen tanto. Son mi eterna inspiración.
Sentada con la piernas apoyadas en el asiento de enfrente, mirando por la ventanilla los campos infinitos, la música y la sonrisa son lo único que necesito para recuperar la inspiración desaparecida por tanto tiempo.
Será que la c8-b es como mi hogar pero el de mi imaginación. Será porque aún sigo pensando en el tren como el gran símil de la vida.
O porque algo tan triste o tan alegre, depende; tan solitario o a veces acompañado; tan vacío y lleno a la vez, es lo más parecido a las palabras que existe.
jueves, 4 de agosto de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
Indignada
Llevo días tratando de encontrar el motivo exacto por el que yo estoy indignada. El que me lleve a ir a Sol a manifestarme. Algo que debería ser natural, fácil de saber, ha sido tarea difícil.
Porque cuando las circunstancias son las propicias para sacar todo la rabia contenida durante años, es difícil encontrar que te metió tanto sentimiento malo dentro de ti.
Y es que sólo encontraba miles de ideas, de pensamientos, pero no llegaba a su raíz, al primer y único culpable.
Por fin, lo he descubierto.
Pese a ser los ideales básicos del 15-M, debía encontrar los motivos dentro de mi.
Mi indignación viene de la forma de funcionar del mundo. De la injusticia. Del recorte de nuestras libertades y derechos. De la maldad y egoísmo del ser humano. Lo demás deriva de ello.
Nuestro mundo lo gobiernan los que tienen el dinero, pues igual que antes el poder venía de Dios, ahora parece que te lo da los miles de millones de dólares que tengas.
Y lo que es verdaderamente indignante es que nos dejemos gobernar así.
¿Porqué no somos capaces de crear un mundo en el que cada persona pueda vivir bien, feliz (dentro de lo que es posible), en paz, sin guerras, sin pasar hambre, teniendo derecho al Estado de Bienestar y a poder desarrollar todo su potencial dentro de la sociedad, sin pisar a los demás ni ser pisado a su vez, respetando a los demás, olvidándose por un momento de nuestra naturaleza egoísta y malvada? ¿Tan utópico es?
Seguramente manifestándose sólo no se logre nada. Pero, ¿se hace más estando en casa sentado, dejando que mundo gire y gire sin cambiar ni un ápice, dejando que pase el tiempo y todo siga igual?
Porque no se pueden ignorar a los miles de parados, a los miles que pasan hambre, a los miles que mueren todos los días. Aunque ahora vivas bien, nada te garantiza que tu futuro sea así. Lucha por asegurartelo, por el cambio hacia el mundo que sea mejor para todos.
El primer paso es indignarse. Algo tiene que cambiar en nosotros antes de dar un paso más.
El segundo paso es dejar claro a la sociedad que no somos indiferentes a lo que pasa, que desearíamos cambiar las cosas.
El tercer paso es más lejano y utópico, y es lograrlo.
Pero no dudes de que cualquier pequeño paso, suele resultar en un gran paso para la humanidad.
Take a look at yourself, and then make a change.
#Spanishrevolution
Porque cuando las circunstancias son las propicias para sacar todo la rabia contenida durante años, es difícil encontrar que te metió tanto sentimiento malo dentro de ti.
Y es que sólo encontraba miles de ideas, de pensamientos, pero no llegaba a su raíz, al primer y único culpable.
Por fin, lo he descubierto.
Pese a ser los ideales básicos del 15-M, debía encontrar los motivos dentro de mi.
Mi indignación viene de la forma de funcionar del mundo. De la injusticia. Del recorte de nuestras libertades y derechos. De la maldad y egoísmo del ser humano. Lo demás deriva de ello.
Nuestro mundo lo gobiernan los que tienen el dinero, pues igual que antes el poder venía de Dios, ahora parece que te lo da los miles de millones de dólares que tengas.
Y lo que es verdaderamente indignante es que nos dejemos gobernar así.
¿Porqué no somos capaces de crear un mundo en el que cada persona pueda vivir bien, feliz (dentro de lo que es posible), en paz, sin guerras, sin pasar hambre, teniendo derecho al Estado de Bienestar y a poder desarrollar todo su potencial dentro de la sociedad, sin pisar a los demás ni ser pisado a su vez, respetando a los demás, olvidándose por un momento de nuestra naturaleza egoísta y malvada? ¿Tan utópico es?
Seguramente manifestándose sólo no se logre nada. Pero, ¿se hace más estando en casa sentado, dejando que mundo gire y gire sin cambiar ni un ápice, dejando que pase el tiempo y todo siga igual?
Porque no se pueden ignorar a los miles de parados, a los miles que pasan hambre, a los miles que mueren todos los días. Aunque ahora vivas bien, nada te garantiza que tu futuro sea así. Lucha por asegurartelo, por el cambio hacia el mundo que sea mejor para todos.
El primer paso es indignarse. Algo tiene que cambiar en nosotros antes de dar un paso más.
El segundo paso es dejar claro a la sociedad que no somos indiferentes a lo que pasa, que desearíamos cambiar las cosas.
El tercer paso es más lejano y utópico, y es lograrlo.
Pero no dudes de que cualquier pequeño paso, suele resultar en un gran paso para la humanidad.
Take a look at yourself, and then make a change.
#Spanishrevolution
lunes, 25 de abril de 2011
El poder de la información.
Es ya un tópico más que clásico, el del poder de la información. El como se trasgiversa, versiona y subjetiviza. Es cierto que a la hora de escribir, los periodistas difícilmente logran liberarse de la carga del punto de vista personal. Pero hay dos grados muy claramente diferenciados:
Una cosa es que no puedas evitar imprimir un cierto subjetivismo a la información que presentas y otro es que expongas la información sin su contexto y eliminando el resto de los puntos de vista.
Eso último no es más que una forma de dominar la forma de pensar de la gente.
Los lectores no podemos evitar dejarnos engañar. Sin un conocimiento amplio del tema sobre el que versa la noticia, estamos desamparados, sometidos y condenados a aceptar sin más lo que nos cuentan.
La falta de conocimiento es una desgracia, que sólo se solventa leyendo la noticia en otro periódico de ideología contraria.
¿Pero cómo saber cual es la verdadera?
Hay sólo queda confiar en el buen juicio de cada uno, o dejarse comer el tarro. O poseer todo el conocimiento, sobre todos los temas imaginables. Ojo, hay que especificar: poseer todo el conocimiento objetivo, pues nuestro conocimiento desgraciadamente también está subordinado al punto de vista del que nos trasmitió ese conocimiento.
Al final la opción fácil (mejor dicho realista y realizable) es la de dejarse engañar.
El dinero es un gran poder en la actualidad, pero sin la correcta "publicidad", sin saber cómo mantenerse con las palabras, no se puede dominar a la gente.
Es duro que pensar que podemos no ser más que un producto de la información inadecuada.
Sí, porque decimos: yo sé que eso no se debe hacer, no es correcto moralmente. La pregunta viene ahora: ¿Quién te ha enseñado que eso no se debe hacer? ¿Y quién y con qué fin le enseñó al que te enseñó?
Suena todo esto a una conspiración de risa. Pero yo no me lo tomaría tan a la ligera.
La información puede presentarse como verdadera y ser falsa, o simplemente no contarse todo la verdad.
Quiero mostrar el ejemplo que me ha llevado a todo esto. No quiero convertirlo en algo político, esto podría ser contra el partido contrario, simplemente es algo con lo que me he encontrado.
El PP está echando en cara al gobierno el hecho de que el etarra Troitiño, que debería estar en la cárcel se haya fugado. El gobierno no puso seguimiento al etarra tras ser puesto en libertad por un error judicial y está en paradero desconocido.
¿Qué piensa uno al leer esta información, así tal cual? Es evidente que uno se escandaliza. Lo mismo hice yo. ¿¡Cómo no se le pone seguimiento!?
Bien, esta información con otra complementaria es bastante diferente:
Ponerle seguimiento a cualquier preso que ha sido puesto en libertad es ilegal. Aunque sea un etarra la ley es la ley (para bien o para mal). El Gobierno no puede atentar contra el Estado de Derecho, e interferir en el poder que sólo puede detentar la Justicia.
Durante el Gobierno de PP ocurrió el mismo hecho, justo cuando Rajoy era Ministro del Interior. Sus declaraciones fueron similares a esto último que he escrito. Ahora estas son las explicaciones de Rubalcaba frente a las acusaciones del mismo hombre que hace años explicaba la ilegalidad de un seguimiento.
Muchos medios sólo han explicado la primera parte. ¿Cuánta gente se quedará con esa versión de los hechos?
La mayor ironía en este asunto, es que yo acabo de presentaros una información. Es cierta, lo juro. Pero debo advertir que lo es según mi punto de vista y por lo que yo he leído. ¿Me habéis creído?
Decisión de cada uno es dejarse guiar por la información que crea.
Y ahí está la desgracia. Que uno ya no sabe en qué creer o en quién confiar.
Una cosa es que no puedas evitar imprimir un cierto subjetivismo a la información que presentas y otro es que expongas la información sin su contexto y eliminando el resto de los puntos de vista.
Eso último no es más que una forma de dominar la forma de pensar de la gente.
Los lectores no podemos evitar dejarnos engañar. Sin un conocimiento amplio del tema sobre el que versa la noticia, estamos desamparados, sometidos y condenados a aceptar sin más lo que nos cuentan.
La falta de conocimiento es una desgracia, que sólo se solventa leyendo la noticia en otro periódico de ideología contraria.
¿Pero cómo saber cual es la verdadera?
Hay sólo queda confiar en el buen juicio de cada uno, o dejarse comer el tarro. O poseer todo el conocimiento, sobre todos los temas imaginables. Ojo, hay que especificar: poseer todo el conocimiento objetivo, pues nuestro conocimiento desgraciadamente también está subordinado al punto de vista del que nos trasmitió ese conocimiento.
Al final la opción fácil (mejor dicho realista y realizable) es la de dejarse engañar.
El dinero es un gran poder en la actualidad, pero sin la correcta "publicidad", sin saber cómo mantenerse con las palabras, no se puede dominar a la gente.
Es duro que pensar que podemos no ser más que un producto de la información inadecuada.
Sí, porque decimos: yo sé que eso no se debe hacer, no es correcto moralmente
Suena todo esto a una conspiración de risa. Pero yo no me lo tomaría tan a la ligera.
La información puede presentarse como verdadera y ser falsa, o simplemente no contarse todo la verdad.
Quiero mostrar el ejemplo que me ha llevado a todo esto. No quiero convertirlo en algo político, esto podría ser contra el partido contrario, simplemente es algo con lo que me he encontrado.
El PP está echando en cara al gobierno el hecho de que el etarra Troitiño, que debería estar en la cárcel se haya fugado. El gobierno no puso seguimiento al etarra tras ser puesto en libertad por un error judicial y está en paradero desconocido.
¿Qué piensa uno al leer esta información, así tal cual? Es evidente que uno se escandaliza. Lo mismo hice yo. ¿¡Cómo no se le pone seguimiento!?
Bien, esta información con otra complementaria es bastante diferente:
Ponerle seguimiento a cualquier preso que ha sido puesto en libertad es ilegal. Aunque sea un etarra la ley es la ley (para bien o para mal). El Gobierno no puede atentar contra el Estado de Derecho, e interferir en el poder que sólo puede detentar la Justicia.
Durante el Gobierno de PP ocurrió el mismo hecho, justo cuando Rajoy era Ministro del Interior. Sus declaraciones fueron similares a esto último que he escrito. Ahora estas son las explicaciones de Rubalcaba frente a las acusaciones del mismo hombre que hace años explicaba la ilegalidad de un seguimiento.
Muchos medios sólo han explicado la primera parte. ¿Cuánta gente se quedará con esa versión de los hechos?
La mayor ironía en este asunto, es que yo acabo de presentaros una información. Es cierta, lo juro. Pero debo advertir que lo es según mi punto de vista y por lo que yo he leído. ¿Me habéis creído?
Decisión de cada uno es dejarse guiar por la información que crea.
Y ahí está la desgracia. Que uno ya no sabe en qué creer o en quién confiar.
sábado, 12 de marzo de 2011
Damn pura y dura.
Tengo ganas de gritar, de escribir sin parar y sin pensar. Fall for you, de Secondhand Serenade me martillea la cabeza, me muerdo el labio con rabia triste. Pulsaría las teclas al azar a ver si por esa misma fuerza (azar) las letras compusieran una frase de Shakespeare. Eso me devolvería la fe en todo. En la puñetera suerte. En ya no se ni que. La vida se vuelve vacía de nada y todo. Pero sin embargo, sonrío. Las mañanas frías, los paseos soleados y con nubes y con It's a beautiful day a tope, parece que me dicen: ¿que más quieres? Estas viva. Pero soy inconformista, aspiro a algo grande. Algo a lo que no le llego ni a la punta de los zapatos, pero sin embargo, lo quiero. Porque me da igual merecérmelo o no. Lo quiero y punto.
Porque todas las cosas que realmente quiero, no las consigo. Pero es precisamente por eso que las quiero. No queremos lo que vamos a conseguir. Sino lo que nos implica tal esfuerzo que es mayor recompensa ese mismo esfuerzo que la victoria en sí misma.
La vida podría ser más fácil, pero no tan interesante.
Porque todas las cosas que realmente quiero, no las consigo. Pero es precisamente por eso que las quiero. No queremos lo que vamos a conseguir. Sino lo que nos implica tal esfuerzo que es mayor recompensa ese mismo esfuerzo que la victoria en sí misma.
La vida podría ser más fácil, pero no tan interesante.
Teclas.
Me gusta escuchar canciones en las que me identifico con la letra, así las siento aun más de lo que ya lo hago.
Pero en estos momentos ninguna me vale. Y necesito una desgarradora. Vibrante. Apasionante. Con las palabras exactas que necesito oír, y gritar al mismo tiempo, hasta que mi voz no pueda más.
Pero no hay ninguna. Por eso estoy apretando tanto las teclas al pulsarlas.
Por eso, por la rabia. Y por ver si ese sonido es algo parecido a la musica que necesito oir.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Café.
Desolada, mirando a la nada se quedó, pues no había nada. Perdió el juicio en cuestión de segundos. Ya no sabía que estaba viendo. O más bien si veía bien. O más bien si veía. Si soñaba o no soñaba. Qué era sueño y que realidad. Todo se estaba entrelazando en el más absoluto caos, como una forma de salvarse de la caída al vacío. Lo que ella llamaba realidad ya se había derrumbado. Lo que sustentaba su vida se había ido sin dejar rastro, como si realmente el pasado se lo hubiera imaginado, como si hubiera sido sólo un vago espejismo. Como si. Y como no.La casa estaba extrañamente vacía. La casa o el alma, o más bien las dos cosas. No había estela dorada a seguir, ni una pista. Era buscar una aguja en un pajar con el sentido del tacto inutilizado. Continuar ese camino tan estrecho que tendría que encogerse hasta chocar consigo misma, sendero además infinito, sin meta y sin fin. Infinito, en definitiva.
Era eso o vivir para siempre de los sueños, de los recuerdos, donde todo es falso, pero inevitablemente cálido, confortable y seguro. Quedarse estático.
Era eso o desaparecer. Destruir ambos mundos, el suyo, su ser. Cortar el camino.
Había otra opción, a la que había que echarle agallas. Es el camino del olvido, el duro, el doloroso, el angustioso con callejones sin salida y numerosos retrocesos. Igual pero distinto. Hace falta demasiado valor, pero la recompensa, si se haya, es la buena, al real.
Aquella discusión no la había parecido tan tremenda como otras, pero debió sea la gota (la que colma el vaso, la que hace que desborde) para él.
Él puso el punto y final. Pero ella, al ver la casa vacía, escribió interrogación. No entendía. El corazón ciego no piensa, la razón ha sido desterrada de ese lugar.
El aroma del café recién hecho pareció despejarla. ¿Qué decisión tomó?
Ninguna. No había decisión alguna que tomar, se dejaría llevar por los vientos del instinto y del azar, los más arbitrarios, pero menos peligrosos. Al igual que el olor del café se dejaba llevar hacia donde debía.
sábado, 30 de octubre de 2010
Agridulce.
Hay sensaciones agridulces. Estas son las que sientes al recordar algo bueno, algo pasado. Cuando uno toca una canción, los notas una detrás de otra, sin parar hasta el final, está en otro mundo, un mundo que se reduce a tus dedos y a tu oído, y a las teclas del piano. Da igual si te equivocas en una o dos notas, lo fascinante es la sensación que tienes de estar dejándote el alma en el piano, poner todo lo que sientes, bueno o malo en el pulsar de las teclas. Y cuando acabas, justo cuando el eco de la última nota desaparece, sientes un vacío, como si realmente te hubieras dejado parte de tu alma en esas malditas teclas. Y entonces necesitas volver a sentir esa sensación de expresar tu alma, tu esencia, sea como sea, cueste lo que cueste. Pero la canción siempre acaba, una y otra vez, y cada vez parece menos satisfactorio, como si realmente te quedara menos alma cada vez que tocas. Algo parecido ocurre al escribir. Te concentras en desenmarañar lo que hay dentro de ti, sacando sólo lo útil, lo que quiere decir algo en ese momento. Pero parece que una vez que esas palabras están escritas, han desaparecido de dentro de ti, y necesitas leerlas una y otra vez para recordarlas. Cuando lo vuelves a leer te preguntas si realmente escribiste tú eso, o fue otra persona. ¿Desaparece realmente parte de nosotros en esos momentos de perfección? Pruébalo. Hay miles de momentos así. Después de reír sin parar, sientes que necesitas volver a reír. Después de una conversación de esas en las que estás expresando mucho, te preguntas si realmente eras tú el que pensaste esas palabras justas. Después de zambullirte a una piscina, necesitas volver a notar esa sensación súbita de frescura. En el fondo hay dos momentos en nuestras vidas: cuando vivimos (sentimos, nos dejamos el alma) y cuando recordamos esos momentos, que es cuando nos preguntamos porque fueron tan perfectos, si realmente esas sensaciones merecían la pena. Por eso repetimos. Sin parar. Pero siempre llega la melancolía, hasta repetir. Sin embargo, siempre queda la duda de si la primera vez, o antes, eran igual de satisfactorias, o cada vez nos queda menos alma que dejarnos en la vida.
martes, 28 de septiembre de 2010
El día que el PSOE se volvió de derechas
En este país los partidos políticos son poco fieles a sus principios e ideales.
Cuando Pablo Iglesias creó el Partido Socialista Obrero Español en 1879, sus objetivos principales para la defensa de los derechos del proletariado fueron: que el poder político estuviera en poder de la clase trabajadora, la transformación de la propiedad privada en propiedad comunitaria, la abolición de las clases sociales (única clase social de trabajadores dueños del fruto de su esfuerzo), y la enseñanza general para hombres y mujeres.
Podemos entender que estas ideas tan radicales no tienen sentido en la sociedad capitalista actual, pero también entendemos que el PSOE debería tener en el siglo XXI como objetivos la defensa de los derechos de los trabajadores, pues esa es su máxima.
Pero parece que los que dirigen el PSOE ahora mismo nos han engañado, o nosotros hemos sido tan torpes de creerles. El PSOE gobierna, pero sus reformas parecen propias del PP. ¿Dónde están los trabajadores, la base que sustenta la sociedad, en su reforma laboral? Estar están, pero sólo salen favorecidos los empresarios.
Y yo pensaba que en realidad esto no me afectaba. Yo total soy una estudiante.
Cuando hablaban de la huelga general que han convocado CCOO y UGT (sí esos desalmados que viven de nuestros impuestos, y se dedican a hacer videos vergonzosos para que la gente vaya a la huelga, cuando en realidad te dan ganas de no ir viendo esos videos http://www.youtube.com/watch?v=S1P-SmIXM24 ), lo único que se me ocurría hacer era cabrearme, porque sin autobús no puedo ir a clase.
Sin embargo, hoy, cuando iba por ciudad universitaria he visto en una valla un cartel que decía: "Hoy estudias, pero mañana trabajarás. Defiende tus derechos" y luego algo más de la huelga del 29S. Eso ha cambiado mi forma de ver el asunto. La verdad es que en un futuro, si ahora los jóvenes no nos quejamos, tendremos que emigrar para poder encontrar trabajo. Todo lo que el gobierno ha invertido, invierte y suponemos invertirá en educación no recogerá sus frutos, pues todos esos estudiantes ofreceremos el producto de nuestros estudios a otro país, ya que España no tendrá trabajo para nosotros.
El PSOE no tuvo la culpa de la crisis, la tuvieron los grandes empresarios y accionistas, pero si es cierto que la mala gestión del gobierno la aumento. Primero "no había crisis" y cuando las reformas llegaron ya era tarde. Además, no hacen sino empeorar la situación. Da rabia pensar en como se despilfarra el dinero, cuando podría economizarse más. Un ejemplo de esas situaciones de espanto son los todos carteles que hay en las obras informandonos de que el gobierno se ha gastado tanto dinero en esa obra (¡pues no hagas carteles, te dará para seis obras más!). Otra, en mi opinión es gastarse en cosas que pertenecen a nuestras necesidades terciarias cuando las primarias de mucha gente no están cubiertas. Y lo que más me ha repateado, es ver cubierto el suelo de la Avenida Complutense de panfletos sobre la huelga de mañana (¡como si no supieramos que hay huelga!,¡ese dinero se podría gastar en más ayudas a los trabajadores, sindicalistas derrochadores!).
Es lógico pensar que las próximas elecciones las ganará el PP, y todos los derechos que los trabajadores han ganado durante años se terminaran por perder entonces. Ya se han empezado a perder con estas reformas laborales, pero cuando los que a la cara afirman ser de derechas (por tanto aún más de derechas) lleguen al poder será aún más extremo. Es muy duro pensar eso.
Mañana haré huelga (tampoco me queda otra) y me gustaría ir a Madrid a la manifestación a defender mis derechos futuros, pero el caso es que hay huelga general, y no hay autobuses.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Religión.
Otro de mis temas tabú: religión. El motivo por el que nunca hablo ni de política ni de religión es porque no me gusta discutir. Pero hoy no me importa.
No sigo ninguna religión. Pero soy tolerante mientras las religiones sean tolerantes (las religiones lo son, pero no sus seguidores, los que interpretan los textos sagrados como quieren para imponerse y para preservar sus intereses). No creo en Dios. Pero no soy atea (en su definición más pura). Entiendo a Dios de una forma distinta, fuera de la fe y de la ciencia, de una forma filosófica. Me explicaré.
Siguiendo la estela de Ortega y Gasset, opino que cada persona es la suma de sus circunstancias y su yo (como es, como piensa). Ese yo en el fondo es consecuencia de las circunstancias pasadas, ya que las experiencias marcan nuestra personalidad (en definitiva: la crean).
Así, cada persona es un trocito del mundo, es donde se une el mundo y el yo. Cada persona tiene una perspectiva de ese mundo, la suya propia, la que ha interpretado y captado su yo. Cada persona es un mundo en sí mismo, pues contiene el mundo, aunque distorsionado por el yo.
Cada persona es Dios en su propio mundo, lo cambia y dirige a su manera.
¿Podemos pensar en un Dios que domine a todos? Mi respuesta es que esa idea es incompatible con el perspectivismo. Ortega y Gasset proponía que Dios sería la suma de todas las perspectivas, pero eso es imposible, porque nada puede dominar al yo. No hay nada superior a la perspectiva. La suma de todas las perspectivas no es nada. Sería la suma de todos los yo y todas las circunstancias posibles.
El Dios en el que yo creo, es el mundo sin distorsionar, el que no podemos ver, porque es imposible que nos desprendamos del yo para conocer. Dios es el objetivismo puro y duro. Y no podemos acceder a él de ninguna forma.
Pero por otro lado él tampoco puede acceder a nosotros, al yo. Es nuestro, propio, y además subjetivo y él no puede dominarnos en ese terreno. Antes había dicho que en realidad el yo es consecuencia de las circunstancias pasadas, pero siempre hay un fondo, la esencia humana, que no tiene nada que ver con el mundo. Es impredecible, espóntaneo.
Esa es la razón por la que rechazo cualquier religión que diga que Dios nos domina. Es cierto que nos ha creado (el mundo, el universo, es el que nos ha creado, y en mi modelo el universo es Dios); no discrepo tampoco con la ciencia en ese punto, que es lo más cercano a Dios que tenemos (es lo más objetivo que encontramos en el ser humano); pero no nos domina.
Si Dios son las circunstancias, el ser humano es capaz de vencerlas y distorsionarlas con su yo. Por tanto, en ningún caso Dios es superior a nosotros, somos nosotros los que luchamos contra él y le vencemos.
Niezsche se equivocaba. Dios aún no ha muerto. Tenemos todavía que cometer ese asesinato, para lograr ser libres en todos los aspectos de nuestra vida. Tenemos que luchar contra las circunstancias y no dejar que nos dominen.
No sigo ninguna religión. Pero soy tolerante mientras las religiones sean tolerantes (las religiones lo son, pero no sus seguidores, los que interpretan los textos sagrados como quieren para imponerse y para preservar sus intereses). No creo en Dios. Pero no soy atea (en su definición más pura). Entiendo a Dios de una forma distinta, fuera de la fe y de la ciencia, de una forma filosófica. Me explicaré.
Siguiendo la estela de Ortega y Gasset, opino que cada persona es la suma de sus circunstancias y su yo (como es, como piensa). Ese yo en el fondo es consecuencia de las circunstancias pasadas, ya que las experiencias marcan nuestra personalidad (en definitiva: la crean).
Así, cada persona es un trocito del mundo, es donde se une el mundo y el yo. Cada persona tiene una perspectiva de ese mundo, la suya propia, la que ha interpretado y captado su yo. Cada persona es un mundo en sí mismo, pues contiene el mundo, aunque distorsionado por el yo.
Cada persona es Dios en su propio mundo, lo cambia y dirige a su manera.
¿Podemos pensar en un Dios que domine a todos? Mi respuesta es que esa idea es incompatible con el perspectivismo. Ortega y Gasset proponía que Dios sería la suma de todas las perspectivas, pero eso es imposible, porque nada puede dominar al yo. No hay nada superior a la perspectiva. La suma de todas las perspectivas no es nada. Sería la suma de todos los yo y todas las circunstancias posibles.
El Dios en el que yo creo, es el mundo sin distorsionar, el que no podemos ver, porque es imposible que nos desprendamos del yo para conocer. Dios es el objetivismo puro y duro. Y no podemos acceder a él de ninguna forma.
Pero por otro lado él tampoco puede acceder a nosotros, al yo. Es nuestro, propio, y además subjetivo y él no puede dominarnos en ese terreno. Antes había dicho que en realidad el yo es consecuencia de las circunstancias pasadas, pero siempre hay un fondo, la esencia humana, que no tiene nada que ver con el mundo. Es impredecible, espóntaneo.
Esa es la razón por la que rechazo cualquier religión que diga que Dios nos domina. Es cierto que nos ha creado (el mundo, el universo, es el que nos ha creado, y en mi modelo el universo es Dios); no discrepo tampoco con la ciencia en ese punto, que es lo más cercano a Dios que tenemos (es lo más objetivo que encontramos en el ser humano); pero no nos domina.
Si Dios son las circunstancias, el ser humano es capaz de vencerlas y distorsionarlas con su yo. Por tanto, en ningún caso Dios es superior a nosotros, somos nosotros los que luchamos contra él y le vencemos.
Niezsche se equivocaba. Dios aún no ha muerto. Tenemos todavía que cometer ese asesinato, para lograr ser libres en todos los aspectos de nuestra vida. Tenemos que luchar contra las circunstancias y no dejar que nos dominen.
sábado, 31 de julio de 2010
Política.
No me suele gustar hablar ni de política ni de religión. Son mis temas tabú. Pero hoy me da un poco igual. Porque cada vez dudo más de que sea posible una sociedad justa.
Las utopías (desde la de Platón a la de Aldous Huxley, pasando por Tomás Moro) proponían un modelo de sociedad ideal (estando intrínsecas en esa palabra justicia e igualdad). Pues bien, las utopías son eso, utopías. Si la sociedad la compusieran pocas personas, el estado justo e ideal sería más sencillo. La democracia griega incluía en la política a todos los ciudadanos (le fallaba el hecho de que ciudadanos fueran considerados pocos), siendo así el modelo por excelencia de política. Si siendo pocos habitantes ya se darían desigualdades y corrupción (la naturaleza malvada del ser humano no se puede eludir), en el mundo actual superpoblado ese modelo social sería completamente inviable a no ser que cada pueblo se convirtiera en Estado. Y eso implicaría la vuelta a un mundo menos tecnológico y a economías menos evolucionadas. Y cada pueblo no podría mantenerse si se continuara con la economía que rige nuestro mundo (vamos, que también inviable).
El capitalismo implica una sociedad injusta, en la que a pocos les sobra el dinero que les falta a la gran mayoría. Sí, es injusto. Pero otro modelo no es más perfecto. ¿El comunismo? Una patraña. Aún más injusto. Una clase única de trabajadores en la que todo se comparte, todo es comunitario. ¿Trabajan todos por igual? No es una pregunta retórica, ya respondo yo: No. Entonces, ¿Se merecen todos tener lo mismo, porque sí? ¿El vago y el que se mata a trabajar se merecen tener lo mismo? No. (Otro punto a parte es que alguien debe dirigir, imponer un poco de orden, pues no todos somos buenas personas, y ¿quién debería ser ese elegido siendo una clase única de trabajadores? Seguramente sería el más corrupto. Otro punto: ¿todos iguales en todo? ¿uniformar a las personas? ¿sus mentes también? Eso es la dictadura perfecta. Ahí lo dejo).
El caso es que la sociedad perfecta es imposible. Habrá unas mejores. Otras peores. ¿Peores? Las dictaduras, creo que mis argumentos están claros. Nadie es quien para imponer nada a nadie, pisar su libertad. ¿Mejores? Optaría por una sociedad en la que los que trabajaran más, se esforzaran por mejorar ellos mismos y ayudar a la sociedad, en su conjunto, a ser mejor; fueran recompensados. Que nadie se muriera de hambre, que todos pudieran cubrir las necesidades básicas. Pero que el que busque mayor comodidad, mejor vida, se lo trabaje.¿Imposible? ¿Otra utopía?
Puede ser. Los partidos políticos no hacen nada por hacer avanzar a la sociedad hacia su mejor realización, sólo usan artimañas para ganar las elecciones y a vivir como reyes. No tienen ideales. No defienden unas ideas. Meros títeres en busca de dinero.
No soy nadie especial para decir porqué mi ideal de sociedad es la mejor. Yo expongo mi opinión. En ella creo recoger los intereses de cualquier persona. Creo que en ella, naciendo en cualquier lugar, familia, etc. tendría los mismos derechos que cualquiera que hubiera nacido en otro sitio. Si tengo derecho a educarme, a comer, a curarme, el resto dependerá sólo de cómo me trabaje mi vida. La vida hay que sudarla.
Ahora viene otra pregunta: ¿Quién dirigiría? Porque es necesario. Debe haber alguien que se encargue de ordenar a todos los demás, que dicte las leyes que recojan los intereses de todos. Ese alguien en mi opinión debería ser alguien preparado, educado, culto, (todos deben tener derecho a la educación para que todos tengan las mismas oportunidades de realizarse y saber si pueden ser ese dirigente) que sepa SER todas y cada una de las personas. Alguien que asuma la función de Dios con humildad, es decir, alguien que sepa recoger a todas las personas a su cargo en sí mismo, pero que no uniforme, sino que unifique, que es distinto.
Que cada cual sea único pero que sepa vivir en sociedad respetando.
¿Imposible? Bien lo titularé Utopía del S. XXI.
Porque siempre habrá algo que falle en todo esto, algo que hace que mi utopía nunca pueda realizarse: la maldad, egoísmo e instinto de supervivencia del ser humano. Somos animales, aunque, creando sociedades "civilizadas" (sí, nos matamos entre nosotros, dejamos que los más débiles sufran y mueran, destruimos lo que el vecino de al lado ha construido), intentemos disimular que no lo somos.
¿Imposible? Imposible.
Las utopías (desde la de Platón a la de Aldous Huxley, pasando por Tomás Moro) proponían un modelo de sociedad ideal (estando intrínsecas en esa palabra justicia e igualdad). Pues bien, las utopías son eso, utopías. Si la sociedad la compusieran pocas personas, el estado justo e ideal sería más sencillo. La democracia griega incluía en la política a todos los ciudadanos (le fallaba el hecho de que ciudadanos fueran considerados pocos), siendo así el modelo por excelencia de política. Si siendo pocos habitantes ya se darían desigualdades y corrupción (la naturaleza malvada del ser humano no se puede eludir), en el mundo actual superpoblado ese modelo social sería completamente inviable a no ser que cada pueblo se convirtiera en Estado. Y eso implicaría la vuelta a un mundo menos tecnológico y a economías menos evolucionadas. Y cada pueblo no podría mantenerse si se continuara con la economía que rige nuestro mundo (vamos, que también inviable).
El capitalismo implica una sociedad injusta, en la que a pocos les sobra el dinero que les falta a la gran mayoría. Sí, es injusto. Pero otro modelo no es más perfecto. ¿El comunismo? Una patraña. Aún más injusto. Una clase única de trabajadores en la que todo se comparte, todo es comunitario. ¿Trabajan todos por igual? No es una pregunta retórica, ya respondo yo: No. Entonces, ¿Se merecen todos tener lo mismo, porque sí? ¿El vago y el que se mata a trabajar se merecen tener lo mismo? No. (Otro punto a parte es que alguien debe dirigir, imponer un poco de orden, pues no todos somos buenas personas, y ¿quién debería ser ese elegido siendo una clase única de trabajadores? Seguramente sería el más corrupto. Otro punto: ¿todos iguales en todo? ¿uniformar a las personas? ¿sus mentes también? Eso es la dictadura perfecta. Ahí lo dejo).
El caso es que la sociedad perfecta es imposible. Habrá unas mejores. Otras peores. ¿Peores? Las dictaduras, creo que mis argumentos están claros. Nadie es quien para imponer nada a nadie, pisar su libertad. ¿Mejores? Optaría por una sociedad en la que los que trabajaran más, se esforzaran por mejorar ellos mismos y ayudar a la sociedad, en su conjunto, a ser mejor; fueran recompensados. Que nadie se muriera de hambre, que todos pudieran cubrir las necesidades básicas. Pero que el que busque mayor comodidad, mejor vida, se lo trabaje.¿Imposible? ¿Otra utopía?
Puede ser. Los partidos políticos no hacen nada por hacer avanzar a la sociedad hacia su mejor realización, sólo usan artimañas para ganar las elecciones y a vivir como reyes. No tienen ideales. No defienden unas ideas. Meros títeres en busca de dinero.
No soy nadie especial para decir porqué mi ideal de sociedad es la mejor. Yo expongo mi opinión. En ella creo recoger los intereses de cualquier persona. Creo que en ella, naciendo en cualquier lugar, familia, etc. tendría los mismos derechos que cualquiera que hubiera nacido en otro sitio. Si tengo derecho a educarme, a comer, a curarme, el resto dependerá sólo de cómo me trabaje mi vida. La vida hay que sudarla.
Ahora viene otra pregunta: ¿Quién dirigiría? Porque es necesario. Debe haber alguien que se encargue de ordenar a todos los demás, que dicte las leyes que recojan los intereses de todos. Ese alguien en mi opinión debería ser alguien preparado, educado, culto, (todos deben tener derecho a la educación para que todos tengan las mismas oportunidades de realizarse y saber si pueden ser ese dirigente) que sepa SER todas y cada una de las personas. Alguien que asuma la función de Dios con humildad, es decir, alguien que sepa recoger a todas las personas a su cargo en sí mismo, pero que no uniforme, sino que unifique, que es distinto.
Que cada cual sea único pero que sepa vivir en sociedad respetando.
¿Imposible? Bien lo titularé Utopía del S. XXI.
Porque siempre habrá algo que falle en todo esto, algo que hace que mi utopía nunca pueda realizarse: la maldad, egoísmo e instinto de supervivencia del ser humano. Somos animales, aunque, creando sociedades "civilizadas" (sí, nos matamos entre nosotros, dejamos que los más débiles sufran y mueran, destruimos lo que el vecino de al lado ha construido), intentemos disimular que no lo somos.
¿Imposible? Imposible.
lunes, 5 de julio de 2010
Trenes
Tren hacia mi destino.
Sería más interesante si no supiera cual es.
Sería bonito cerrar los ojos y coger el primer tren que llegara a la estación.
Dejarse llevar por un momento por el instinto.
Entrar en un vagón cualquiera, sentarme al azar en un asiento.
Cruzar una mirada real con aquel viajero que se siente frente a mí. Poder decir más de un hola cortés y falso. El ya no ser extraños en un tren.
Se acabarían aquellas miradas furtivas, curiosas a la vez, al reflejo de la ventanilla llena de grafitis.
El c8-b me dejará en mi parada pronto.
Me pregunto que hubiera pasado si me hubiera lanzado a la aventura de improvisar, de romper con la monótona rutina y dar paso al azar.
Pero flaquea el valor.
Sería más interesante si no supiera cual es.
Sería bonito cerrar los ojos y coger el primer tren que llegara a la estación.
Dejarse llevar por un momento por el instinto.
Entrar en un vagón cualquiera, sentarme al azar en un asiento.
Cruzar una mirada real con aquel viajero que se siente frente a mí. Poder decir más de un hola cortés y falso. El ya no ser extraños en un tren.
Se acabarían aquellas miradas furtivas, curiosas a la vez, al reflejo de la ventanilla llena de grafitis.
El c8-b me dejará en mi parada pronto.
Me pregunto que hubiera pasado si me hubiera lanzado a la aventura de improvisar, de romper con la monótona rutina y dar paso al azar.
Pero flaquea el valor.
miércoles, 2 de junio de 2010
Robin Hood. Héroe. Ladrón.
Estoy segura de que todo el mundo ha oído hablar de Robin Hood. El ladrón que roba a los rico para dárselo a los pobres. En Disney le pintan como un héroe. Para mí siempre lo ha sido, pero si uno lo traslada a la vida real: ¿tiene derecho a hacer eso Robin Hood?
Volvemos a la historia de siempre: el bien y el mal. Y es que la acción de robar (que creo que en cualquier cultura tiene una connotación negativa), en esta historia resulta ser una buena acción, puesto que por supuesto, el Sheriff de Nottinham y el rey se lo merecen. Robar es malo, sea a quien sea, se lo merezca o no se lo merezca. Pues no somos quienes para juzgar si se lo merece o no. ¿Quienes nos creemos que somos? No hay nadie (ni nada) por encima del bien y del mal.
Bien, todo esto es cierto, debe existir la misma justicia para todos, pues no podemos saber la verdad de los sucesos.
Sin embargo, es triste pensar que tenga el mismo valor negativo, y conlleve el mismo castigo que una persona pobre que se muere de hambre robe comida, que que lo haga un niño rico y mimado por divertirse. Es triste que la justicia no pueda juzgar en función de la intencionalidad y circunstancias (aunque si se tenga ligeramente en cuenta).
Pero si se hiciera de esa manera sería realmente injusto: desgraciadamente (o afortunadamente en realidad) la justicia es para todos (and justice for all, últimas palabras del himno americano).
Volvemos a la historia de siempre: el bien y el mal. Y es que la acción de robar (que creo que en cualquier cultura tiene una connotación negativa), en esta historia resulta ser una buena acción, puesto que por supuesto, el Sheriff de Nottinham y el rey se lo merecen. Robar es malo, sea a quien sea, se lo merezca o no se lo merezca. Pues no somos quienes para juzgar si se lo merece o no. ¿Quienes nos creemos que somos? No hay nadie (ni nada) por encima del bien y del mal.
Bien, todo esto es cierto, debe existir la misma justicia para todos, pues no podemos saber la verdad de los sucesos.
Sin embargo, es triste pensar que tenga el mismo valor negativo, y conlleve el mismo castigo que una persona pobre que se muere de hambre robe comida, que que lo haga un niño rico y mimado por divertirse. Es triste que la justicia no pueda juzgar en función de la intencionalidad y circunstancias (aunque si se tenga ligeramente en cuenta).
Pero si se hiciera de esa manera sería realmente injusto: desgraciadamente (o afortunadamente en realidad) la justicia es para todos (and justice for all, últimas palabras del himno americano).Y es que que cuenta: ¿la acción o la intención? En mi opinión (y entiendo que en la de casi todos) la intención, pero como no podemos valorar eso, habrá que contar la acción.
Resulta destetable pensar que nuestro Robin Hood, debería ir a la cárcel, por ladrón.
viernes, 30 de abril de 2010
De mi clara incapacidad para correr a un existencialismo repetitivo ya en lo que escribo
Ayer salí a correr con una amiga. En seguida (a los diez minutos) noté que me faltaba el aire, que las piernas no daban más de sí y que todo mi cuerpo pedía una parada. Y me paré. Descansé un minuto y volví a intentarlo. Dos minutos tardaron mis piernas en gritarme que parara de nuevo. El resto del camino hacia mi casa lo recorrí andando, cabreada por no poder aguantar más. En esos momentos me hice una pregunta a mí misma: ¿qué hubiera pasado si alguien me hubiera estado persiguiendo? ¿o si fuera una carrera en la que el premio es un millón de euros? Estoy segura que hubiera respirado hondo y hubiera corrido hasta el final del recorrido, aunque me temblaran las piernas y al llegar me hubiera derrumbado. Yo le dije a mi amiga al pararme que de verdad NO podía seguir. Aprecié ahí el poder que tiene el tener un objetivo una meta, pues sino no nos esforzamos en lograr nada. Ya no estoy hablando de correr veinte minutos. Estoy hablando de la vida misma. El ser humano (y todo en la naturaleza) tiende a la mínima energía y sólo cuando se requiere para la superviviencia (o para conseguir algún beneficio) luchamos por lograrlo.
Sí, puede resultar triste, pero necesitamos un motivante. El perezoso (hablo del animal) sólo baja del árbol, en el que se pasa el día durmiendo o descansando, cuando necesita hacer sus necesidades. El ser humano es más activo (aunque habrá excepciones claro está), pero aún así necesitamos fines en esta vida, metas, pues si ya lo tuvieramos todo la vida no tendría sentido. Somos inconformistas, y aunque nuestra vida sea maravillosa y mucha gente desearía tener una pequeña parte de lo que tenemos, siempre necesitamos más.
No es egoísmo, sólo necesidad de vivir. La vida es el recorrido hacia la felicidad, que sólo alcanzaremos cuando comprendemos que se acaba todo (supongo) cuando llegamos a la meta. Y fin de la partida. Tranquilos, no pondrá Game Over, sino enhorabuena, has luchado, has sufrido, has llorado, pero a cambio has amado, has respirado, has visto, has reído, has sentido. HAS VIVIDO.
Sí, puede resultar triste, pero necesitamos un motivante. El perezoso (hablo del animal) sólo baja del árbol, en el que se pasa el día durmiendo o descansando, cuando necesita hacer sus necesidades. El ser humano es más activo (aunque habrá excepciones claro está), pero aún así necesitamos fines en esta vida, metas, pues si ya lo tuvieramos todo la vida no tendría sentido. Somos inconformistas, y aunque nuestra vida sea maravillosa y mucha gente desearía tener una pequeña parte de lo que tenemos, siempre necesitamos más.
No es egoísmo, sólo necesidad de vivir. La vida es el recorrido hacia la felicidad, que sólo alcanzaremos cuando comprendemos que se acaba todo (supongo) cuando llegamos a la meta. Y fin de la partida. Tranquilos, no pondrá Game Over, sino enhorabuena, has luchado, has sufrido, has llorado, pero a cambio has amado, has respirado, has visto, has reído, has sentido. HAS VIVIDO.
domingo, 21 de marzo de 2010
Que Kant critique la razón pura y práctica, ya le criticaré yo a él
Kant es considerado uno de los filósofos más grandes de la Historia. Y uno de los más difíciles de comprender seguramente. Tal vez es que no le he comprendido exactamente, pero aunque su síntesis del empirismo y racionalismo diera pie a la creación de una filosofía crítica que intentara entender la existencia humana, se equivoca (evidentemente bajo mi punto de vista) en algunos puntos de su Crítica de la razón práctica.
Kant parte en toda su filosofía de presupuestos. Para Kant existe algo universal que nos hace humanos, algo similar a lo que nos llevará a obrar correctamente. Distingue además que las acciones pueden ser realizadas por deber moral (imperativo categórico) o por lograr un fin (imperativo hipotético).
Kant me considerariá materialista, pero para mi las primeras no existen. ¿Qué es ese deber que nos impulsa a obrar bien, sino un fin? Podrá llamarlo como quiera, pero siempre con cada acción, decisión, buscamos un objetivo, un objetivo de beneficio personal. No se puede luchar contra la naturaleza egoísta que poseemos todos los seres humanos.
Kant diría: y bien, entonces según tú, ¿cual es ese objetivo que nos lleva a hacer acciones que en sí no nos reportan beneficio, por ejemplo ceder ante una persona para salir perjudicados? ¿Porqué obrar bien?
Aunque el beneficio no sea material, ni tampoco un beneficio en sí mismo, e incluso sea perjudicial, nosotros sí sabemos que hemos hecho lo que consideramos correcto (que normalmente se correponderá con lo que consideran correcto los demás, si nuestra educación ha sido buena) y el fin y objetivo de esa acción habrá sido en todo momento sentirse mejor con uno mismo porque sabemos que tendremos el reconocimiento de los demás, y eso aunque no nos demos cuenta, implica felicidad.
Yo sé que no actúo por ningún deber. Incluso hago cosas que se consideran de poco avispada, pero sé que no tendré que rendir cuentas a mi conciencia, pues me sentiré bien conmigo misma porque los demás así lo verán. Sí suena a condicionamiento de la opinión que tengan los demás de mí, pero desgraciadamente, la opinión que tienen los demás de nosotros es similar a la que tenemos nosotros de nosotros mismos. O es así, o estás condenado a ser un ermitaño aislado de la sociedad. Y así, serás independiente y libre, sí. Pero creo que merece la pena vivir en sociedad a costa de perder parte de la libertad.
Kant parte en toda su filosofía de presupuestos. Para Kant existe algo universal que nos hace humanos, algo similar a lo que nos llevará a obrar correctamente. Distingue además que las acciones pueden ser realizadas por deber moral (imperativo categórico) o por lograr un fin (imperativo hipotético).
Kant me considerariá materialista, pero para mi las primeras no existen. ¿Qué es ese deber que nos impulsa a obrar bien, sino un fin? Podrá llamarlo como quiera, pero siempre con cada acción, decisión, buscamos un objetivo, un objetivo de beneficio personal. No se puede luchar contra la naturaleza egoísta que poseemos todos los seres humanos.
Kant diría: y bien, entonces según tú, ¿cual es ese objetivo que nos lleva a hacer acciones que en sí no nos reportan beneficio, por ejemplo ceder ante una persona para salir perjudicados? ¿Porqué obrar bien?
Aunque el beneficio no sea material, ni tampoco un beneficio en sí mismo, e incluso sea perjudicial, nosotros sí sabemos que hemos hecho lo que consideramos correcto (que normalmente se correponderá con lo que consideran correcto los demás, si nuestra educación ha sido buena) y el fin y objetivo de esa acción habrá sido en todo momento sentirse mejor con uno mismo porque sabemos que tendremos el reconocimiento de los demás, y eso aunque no nos demos cuenta, implica felicidad.
Yo sé que no actúo por ningún deber. Incluso hago cosas que se consideran de poco avispada, pero sé que no tendré que rendir cuentas a mi conciencia, pues me sentiré bien conmigo misma porque los demás así lo verán. Sí suena a condicionamiento de la opinión que tengan los demás de mí, pero desgraciadamente, la opinión que tienen los demás de nosotros es similar a la que tenemos nosotros de nosotros mismos. O es así, o estás condenado a ser un ermitaño aislado de la sociedad. Y así, serás independiente y libre, sí. Pero creo que merece la pena vivir en sociedad a costa de perder parte de la libertad.
domingo, 7 de marzo de 2010
¿Quién es el loco?
Imagina por un momento ser un loco. Debe ser algo así como que el resto del mundo se compinche contra ti, y te diga que la realidad es de esta forma, y que todo lo que tú creías que era de una manera, es completamente distinta.
¿Porqué les consideramos locos, si hacen lo que haría cualquier persona? Sólo viven tal y como ellos perciben la realidad. Es lo mismo que hacemos el resto.
Ah, sí, es cierto. Nuestras realidades coinciden más o menos. El que no quiere unirse a esa percepción no encaja en nuestra sociedad, pues la sociedad no es más que el conjunto de gente que ve las cosas de igual forma.
Lo peor de ser loco debe ser que una vez que ya piensan que estas loco, digas lo que digas, no servira sino para convercerles de tu falta de cordura.
En el fondo estas ideas con las que me he encontrado últimamente en libros ("Los renglones torcidos de Dios") o películas ("Shutter island") no me hacen sino reflexionar sobre el fondo de nuestra existencia.Lo único que poseemos realmente son nuestros recuerdos y pensamientos. Cuando morimos todo eso lo perdemos excepto aquello que queda en las demás personas sobre nosotros, o en la conciencia universal si hemos sido alguien importante en el mundo.
Nuestras posesiones mentales anteriormente mencionadas no son más que partes de la realidad que hemos captado, pero también partes que hemos inventado con nuestra imaginación. Poniéndonos en la piel de un loco: si todo lo que poseemos realmente, nadie lo reconoce, pues lo hemos inventado, cuando desaparezcamos ¿quién recordará que hemos existido? ¿para que hemos luchado años y años?
Y esto no sólo poniendonos en la piel de un loco. Poniéndonos en la nuestra propia: ¿quién no desea vivir para siempre aunque su cuerpo desaparezca? ¿quién no desea ser recordado eternamente? ¿quién no desea ser inmortal?
sábado, 20 de febrero de 2010
Las muchas caras de la verdad y la maldad
Si me preguntaran qué es la verdad dudaría antes de responder. Supongo que su verdadera definición es algo objetivo en lo que todos están de acuerdo. Pues si tomamos en cuenta esa definición, no existe la verdad, aunque tampoco la mentira. Sólo que la verdad presenta muchas caras, tantas como personas hay en el mundo. Basta con escuchar a dos personas distintas acerca de un hecho en común. Aunque el suceso sea el mismo, cada uno matizará su versión: omitirá algunas cosas, exagerará otras. Al igual que la verdad, la maldad también presenta muchas caras, exactamente las mismas que la verdad. ¿Qué es la maldad? Es hacer sufrir a los demás con intención o sin intención. Pero la verdadera pregunta es: ¿quién es bueno y quién es malo? La respuesta es que depende que quién cuente "su verdad". Te enseñan de pequeño que hay que portarse bien con los demás, pero según creces te encuentras a gente a la que no deben de habérselo inculcado. Y aunque no te des cuenta, esa maldad de los demás entra dentro de ti. Puede corromperte o no, pero tú no eres el más indicado para darte cuenta. Te pasas la vida pensando que eres bueno (dentro de unos límites, no se es perfecto) y de repente alguien te saca un espejo y el reflejo que te encuentras al mirar es la maldad. De primeras dudas de ti, pero, ¿y si el malvado no eres tú, sino quién sostiene el espejo? ¿y si el espejo no es más que una mentira? Lo terrible es que no hay forma humana de saber quién es bueno y quién es malo, quién miente o quién dice la verdad. Porque es relativo.
Sin embargo, lo que debe importarnos es nuestra cara de la verdad, pues todas las demás están tan equivocadas como nosotros. La verdad es inalcanzable, pertenece a otra realidad, a la verdadera, a la que jamás podremos echar siquiera un vistazo.
miércoles, 13 de enero de 2010
Porque el 2010 suena mejor que el 2009
Han pasado ya varios días desde que empezó este nuevo año. 2010. Es que suena realmente bien. La fiesta de nochevieja estuvo bien, pero no es eso lo que me lleva a pensar que este va a ser mi año. Es una extraña intuición que me llegó cuando conseguí comerme todas las uvas sin atragantarme. Pedí 12 deseos y presiento que se van a cumplir. El 2009 fue un buen año, de buenos momentos con la gente que más quiero, y de alguno malo. No sé si será por la cantidad de sensaciones, historias y momentos extraños que me han ocurrido en estos 13 días, o porque por fin debía cambiar mi filosofía de vida por lo que me siento tan en paz conmigo misma. ¿He encontrado por fin mi felicidad? He aprendido a perdonar y a perdonarme. He conseguido tomarme las cosas con la mayor calma posible y encajar de la mejor manera las decepciones. Me he vuelto asquerosamente realista, teniendo en cuenta que soy una romántica. Sigo siendo la misma, y desgraciadamente el mundo sigue estando igual, pero veo las cosas de otra forma. Las he reducido a su verdadera magnitud, y los problemas ya no son tan graves, y lo bello que es vivir es cada día más perfecto. Salir un día de nieve, escuchando a pleno volumen una canción, mirar al cielo esplendoroso y respirar hondo, creo que haría sonreir a cualquiera. ¿No se da cuenta la gente de lo maravilloso que es el mundo? A veces me quedo pensando que aunque la vida sea dura, en el fondo es un auténtico regalo. Me dijo una vez mi tío una frase muy sabia: que la vida era aquello que pasaba mientras nosotros estábamos angustiados. Pues yo no quiero que pase y avance. No quise cumplir 17 años, porque sentía que quería hacer mil cosas y que la vida era demasiado corta para todas las experiencias que quería tener. Es cierto que ese punto de vista es muy exagerado pero en el fondo no es más que una crisis existencial que debía pasar. Aunque no logre mis objetivos no dejaré nunca de luchar. Y aunque el mundo seguirá siendo un lugar inóspito en el que los hombres no hacemos más que fastidiarnos y pisarnos los unos a los otros este año va a ser perfecto para mí. Disculparme mi egoísmo, no soy más que un ser humano en su estado más puro y simple.
martes, 29 de diciembre de 2009
Inmortalidad
Es ser humano tiene muchas desgracias.
Una de ellas es sin duda que nos creamos dioses. Perfectos, todopoderosos, creemos saberlo todo, y además el mundo gira a nuestro alrededor. Por tanto, como dioses que somos exigimos que los que nos rodean también sean perfectos. Y en cuanto alguien se sale de nuestra idea de inmortalidad le rechazamos sin siquiera comprobar cómo es esa persona. Surge el desprecio y el orgullo en nuestro interior. Los dioses no están hechos para convivir con mortales.
Otra desgracia que se relaciona con la anterior es cuando alguien se ve mortal en un mundo de dioses. Lo mismo pero al contrario. Aquí es cuando aparecen sentimientos como la envidia y el complejo de inferioridad. Los mortales no pueden soportar a los dioses.
Lo único gracioso en este asunto es que en realidad los dioses no existen, todos somos imperfectos, y esto es realidad lo que nos hace ser perfectos. La perfección está en aceptar que no somos dioses, sino que todos somos iguales: tanto el que se cree dios, como el que se considera mortal.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Respuestas a mis propias preguntas.
¿Porqué escribo?
Una pregunta en apariencia fácil, pero que para mi no es tan sencilla. Es como preguntarle al pintor que porque pinta. Bueno, la diferencia es que yo no soy escritora ni pretendo serlo. Entonces, ¿porque?
Es algo que siempre me ha gustado, aunque no es un argumento muy bueno, porque no llega al meollo del asunto. Tal vez sea el modo de conocerme a mí misma. Soy una persona contradictoria y variable. Dudo que mis pensamientos y creencias sean los adecuados, porque dependiendo de en que me base pueden variar. Odio que el conocimiento sea relativo e inseguro, que todo pueda variar, pero en el fondo soy relativista.
Y cuando escribo suelo poner un poco en orden el torrente de pensamientos que me inundan continuamente. Es un modo de olvidarse del extraño mundo en el que vivimos, una abstracción, pero acerca de la realidad.
También es mi manera de dejar una pequeña huella en el mundo, porque el objetivo del hombre es siempre buscar formas de vencer a la muerte y sobrevivir a ella, aunque sólo sea con las palabras.
¿Porqué crear un blog?
Decidí crear un blog hace unas semanas cuando estaba en mitad de la semana de evaluación. Fue un simple capricho instantáneo provocado por el cansancio de estudiar. Pero la idea me siguió rondando y lo cree más tarde. La verdad es que pocas veces he enseñado a alguien mis poemillas sin rima o mis historias cortas, no me gusta mostrarlos, pero eso puede que se acabe. No quiero que mi página la vean personas desconocidas, pero si tal vez mis amigos etc. He colgado algunas composicones en tuenti, pero se me quedaba corto. El tuenti me lo reservo para otras funciones.
¿Porqué el título de Sin rumbo definido?
Como ya he dicho antes, soy una persona contradictoria. No significa que vaya vagando por el mundo sin tener nada claro. Es simplemente que creo que utilizaré el blog para escribir mis divagaciones, que no suelen tener un rumbo definido. Es en el fondo la vida misma, un camino, en el que tal vez nunca sepamos que rumbo llevar.
"La vida es un camino. Un sinfin de vertiginosas imágenes que discurren entre la realidad y la imaginación. Un sinnúmero de pensamientos perfectamente unidos que nos van guiando. Nos tropezamos infinitas veces. Intentamos tomar atajos parar luego darnos cuenta que es mejor no tomarlos, porque volvemos más atrás de donde íbamos. Cogemos callejones sin salida y hay que retroceder. Caemos en las mismas trampas, cometemos los mismos errores. Parece que estamos dando vueltas, porque pasamos por los mismos sitios. Nuestros aliados resultan ser enemigos. Y sin embargo, de repente aparece algo que nunca habíamos visto, que tal vez siempre había estado ahí y nunca nos habíamos fijado. La felicidad nos llena, nos inunda. Y lo mejor de todo es que aún sabiendo cual es el final del camino, lo continuamos, nos volvemos a levantar de las caídas. Eso es la vida."
L.S.
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