sábado, 12 de marzo de 2011

Damn pura y dura.

Tengo ganas de gritar, de escribir sin parar y sin pensar. Fall for you, de Secondhand Serenade me martillea la cabeza, me muerdo el labio con rabia triste. Pulsaría las teclas al azar a ver si por esa misma fuerza (azar) las letras compusieran una frase de Shakespeare. Eso me devolvería la fe en todo. En la puñetera suerte. En ya no se ni que. La vida se vuelve vacía de nada y todo.  Pero sin embargo, sonrío. Las mañanas frías, los paseos soleados y con nubes y con It's a beautiful day a tope, parece que me dicen: ¿que más quieres? Estas viva. Pero soy inconformista, aspiro a algo grande. Algo a lo que no le llego ni a la punta de los zapatos, pero sin embargo, lo quiero. Porque me da igual merecérmelo o no. Lo quiero y punto.
Porque todas las cosas que realmente quiero, no las consigo. Pero es precisamente por eso que las quiero. No queremos lo que vamos a conseguir. Sino lo que nos implica tal esfuerzo que es mayor recompensa ese mismo esfuerzo que la victoria en sí misma.
La vida podría ser más fácil, pero no tan interesante.

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