miércoles, 2 de junio de 2010

Robin Hood. Héroe. Ladrón.

Estoy segura de que todo el mundo ha oído hablar de Robin Hood. El ladrón que roba a los rico para dárselo a los pobres. En Disney le pintan como un héroe. Para mí siempre lo ha sido, pero si uno lo traslada a la vida real: ¿tiene derecho a hacer eso Robin Hood?
Volvemos a la historia de siempre: el bien y el mal. Y es que la acción de robar (que creo que en cualquier cultura tiene una connotación negativa), en esta historia resulta ser una buena acción, puesto que por supuesto, el Sheriff de Nottinham y el rey se lo merecen. Robar es malo, sea a quien sea, se lo merezca o no se lo merezca. Pues no somos quienes para juzgar si se lo merece o no. ¿Quienes nos creemos que somos? No hay nadie (ni nada) por encima del bien y del mal.
Bien, todo esto es cierto, debe existir la misma justicia para todos, pues no podemos saber la verdad de los sucesos.
Sin embargo, es triste pensar que tenga el mismo valor negativo, y conlleve el mismo castigo que una persona pobre que se muere de hambre robe comida, que que lo haga un niño rico y mimado por divertirse. Es triste que la justicia no pueda juzgar en función de la intencionalidad y circunstancias (aunque si se tenga ligeramente en cuenta).
Pero si se hiciera de esa manera sería realmente injusto: desgraciadamente (o afortunadamente en realidad) la justicia es para todos (and justice for all, últimas palabras del himno americano).

Y es que que cuenta: ¿la acción o la intención? En mi opinión (y entiendo que en la de casi todos) la intención, pero como no podemos valorar eso, habrá que contar la acción.
Resulta destetable pensar que nuestro Robin Hood, debería ir a la cárcel, por ladrón.