lunes, 25 de abril de 2011

El poder de la información.

Es ya un tópico más que clásico, el del poder de la información. El como se trasgiversa, versiona y subjetiviza. Es cierto que a la hora de escribir, los periodistas difícilmente logran liberarse de la carga del punto de vista personal. Pero hay dos grados muy claramente diferenciados:
Una cosa es que no puedas evitar imprimir un cierto subjetivismo a la información que presentas y otro es que expongas la información sin su contexto y eliminando el resto de los puntos de vista.
Eso último no es más que una forma de dominar la forma de pensar de la gente.
Los lectores no podemos evitar dejarnos engañar. Sin un conocimiento amplio del tema sobre el que versa la noticia, estamos desamparados, sometidos y condenados a aceptar sin más lo que nos cuentan.
La falta de conocimiento es una desgracia, que sólo se solventa leyendo la noticia en otro periódico de ideología contraria.
¿Pero cómo saber cual es la verdadera?
Hay sólo queda confiar en el buen juicio de cada uno, o dejarse comer el tarro. O poseer todo el conocimiento, sobre todos los temas imaginables. Ojo, hay que especificar: poseer todo el conocimiento objetivo, pues nuestro conocimiento desgraciadamente también está subordinado al punto de vista del que nos trasmitió ese conocimiento.
Al final la opción fácil (mejor dicho realista y realizable) es la de dejarse engañar.
El dinero es un gran poder en la actualidad, pero sin la correcta "publicidad", sin saber cómo mantenerse con las palabras, no se puede dominar a la gente.
Es duro que pensar que podemos no ser más que un producto de la información inadecuada.
Sí, porque decimos: yo sé que eso no se debe hacer, no es correcto moralmente. La pregunta viene ahora: ¿Quién te ha enseñado que eso no se debe hacer? ¿Y quién y con qué fin le enseñó al que te enseñó?
Suena todo esto a una conspiración de risa. Pero yo no me lo tomaría tan a la ligera.
La información puede presentarse como verdadera y ser falsa, o simplemente no contarse todo la verdad.
Quiero mostrar el ejemplo que me ha llevado a todo esto. No quiero convertirlo en algo político, esto podría ser contra el partido contrario, simplemente es algo con lo que me he encontrado.
El PP está echando en cara al gobierno el hecho de que el etarra Troitiño, que debería estar en la cárcel se haya fugado. El gobierno no puso seguimiento al etarra tras ser puesto en libertad por un error judicial y está en paradero desconocido.
¿Qué piensa uno al leer esta información, así tal cual? Es evidente que uno se escandaliza. Lo mismo hice yo. ¿¡Cómo no se le pone seguimiento!?
Bien, esta información con otra complementaria es bastante diferente:
Ponerle seguimiento a cualquier preso que ha sido puesto en libertad es ilegal. Aunque sea un etarra la ley es la ley (para bien o para mal). El Gobierno no puede atentar contra el Estado de Derecho, e interferir en el poder que sólo puede detentar la Justicia.
Durante el Gobierno de PP ocurrió el mismo hecho, justo cuando Rajoy era Ministro del Interior. Sus declaraciones fueron similares a esto último que he escrito. Ahora estas son las explicaciones de Rubalcaba frente a las acusaciones del mismo hombre que hace años explicaba la ilegalidad de un seguimiento.
Muchos medios sólo han explicado la primera parte. ¿Cuánta gente se quedará con esa versión de los hechos?
La mayor ironía en este asunto, es que yo acabo de presentaros una información. Es cierta, lo juro. Pero debo advertir que lo es según mi punto de vista y por lo que yo he leído. ¿Me habéis creído?
Decisión de cada uno es dejarse guiar por la información que crea.
Y ahí está la desgracia. Que uno ya no sabe en qué creer o en quién confiar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario