Kant es considerado uno de los filósofos más grandes de la Historia. Y uno de los más difíciles de comprender seguramente. Tal vez es que no le he comprendido exactamente, pero aunque su síntesis del empirismo y racionalismo diera pie a la creación de una filosofía crítica que intentara entender la existencia humana, se equivoca (evidentemente bajo mi punto de vista) en algunos puntos de su Crítica de la razón práctica.
Kant parte en toda su filosofía de presupuestos. Para Kant existe algo universal que nos hace humanos, algo similar a lo que nos llevará a obrar correctamente. Distingue además que las acciones pueden ser realizadas por deber moral (imperativo categórico) o por lograr un fin (imperativo hipotético).
Kant me considerariá materialista, pero para mi las primeras no existen. ¿Qué es ese deber que nos impulsa a obrar bien, sino un fin? Podrá llamarlo como quiera, pero siempre con cada acción, decisión, buscamos un objetivo, un objetivo de beneficio personal. No se puede luchar contra la naturaleza egoísta que poseemos todos los seres humanos.
Kant diría: y bien, entonces según tú, ¿cual es ese objetivo que nos lleva a hacer acciones que en sí no nos reportan beneficio, por ejemplo ceder ante una persona para salir perjudicados? ¿Porqué obrar bien?
Aunque el beneficio no sea material, ni tampoco un beneficio en sí mismo, e incluso sea perjudicial, nosotros sí sabemos que hemos hecho lo que consideramos correcto (que normalmente se correponderá con lo que consideran correcto los demás, si nuestra educación ha sido buena) y el fin y objetivo de esa acción habrá sido en todo momento sentirse mejor con uno mismo porque sabemos que tendremos el reconocimiento de los demás, y eso aunque no nos demos cuenta, implica felicidad.
Yo sé que no actúo por ningún deber. Incluso hago cosas que se consideran de poco avispada, pero sé que no tendré que rendir cuentas a mi conciencia, pues me sentiré bien conmigo misma porque los demás así lo verán. Sí suena a condicionamiento de la opinión que tengan los demás de mí, pero desgraciadamente, la opinión que tienen los demás de nosotros es similar a la que tenemos nosotros de nosotros mismos. O es así, o estás condenado a ser un ermitaño aislado de la sociedad. Y así, serás independiente y libre, sí. Pero creo que merece la pena vivir en sociedad a costa de perder parte de la libertad.
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