domingo, 20 de septiembre de 2015
Tempus fugit
Pequeñas o grandes manías son las que nos determinan la personalidad. Hay personas que no son conscientes de sus excentricidades, otros, somos plenamente conscientes de ellas, y las dominamos como podemos para que no nos gobiernen a nosotros. La mía es el tiempo. Sí, el tic tac de las manecillas es una constante en mi cabeza, que no es más que un registro de horas, horarios, minutos y otras minucias. Normalmente juego con él, aunque más veces juega él conmigo, en general malas pasadas. Últimamente se empeña en ponerme cuentas atrás. Una cuenta atrás de los minutos que quedan para poder compartir más segundos contigo. Y es que la distancia o rompe o acerca corazones. Pero nadie habla del tiempo y sus efectos.
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