Llevo días tratando de encontrar el motivo exacto por el que yo estoy indignada. El que me lleve a ir a Sol a manifestarme. Algo que debería ser natural, fácil de saber, ha sido tarea difícil.
Porque cuando las circunstancias son las propicias para sacar todo la rabia contenida durante años, es difícil encontrar que te metió tanto sentimiento malo dentro de ti.
Y es que sólo encontraba miles de ideas, de pensamientos, pero no llegaba a su raíz, al primer y único culpable.
Por fin, lo he descubierto.
Pese a ser los ideales básicos del 15-M, debía encontrar los motivos dentro de mi.
Mi indignación viene de la forma de funcionar del mundo. De la injusticia. Del recorte de nuestras libertades y derechos. De la maldad y egoísmo del ser humano. Lo demás deriva de ello.
Nuestro mundo lo gobiernan los que tienen el dinero, pues igual que antes el poder venía de Dios, ahora parece que te lo da los miles de millones de dólares que tengas.
Y lo que es verdaderamente indignante es que nos dejemos gobernar así.
¿Porqué no somos capaces de crear un mundo en el que cada persona pueda vivir bien, feliz (dentro de lo que es posible), en paz, sin guerras, sin pasar hambre, teniendo derecho al Estado de Bienestar y a poder desarrollar todo su potencial dentro de la sociedad, sin pisar a los demás ni ser pisado a su vez, respetando a los demás, olvidándose por un momento de nuestra naturaleza egoísta y malvada? ¿Tan utópico es?
Seguramente manifestándose sólo no se logre nada. Pero, ¿se hace más estando en casa sentado, dejando que mundo gire y gire sin cambiar ni un ápice, dejando que pase el tiempo y todo siga igual?
Porque no se pueden ignorar a los miles de parados, a los miles que pasan hambre, a los miles que mueren todos los días. Aunque ahora vivas bien, nada te garantiza que tu futuro sea así. Lucha por asegurartelo, por el cambio hacia el mundo que sea mejor para todos.
El primer paso es indignarse. Algo tiene que cambiar en nosotros antes de dar un paso más.
El segundo paso es dejar claro a la sociedad que no somos indiferentes a lo que pasa, que desearíamos cambiar las cosas.
El tercer paso es más lejano y utópico, y es lograrlo.
Pero no dudes de que cualquier pequeño paso, suele resultar en un gran paso para la humanidad.
Take a look at yourself, and then make a change.
#Spanishrevolution
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viernes, 20 de mayo de 2011
lunes, 25 de abril de 2011
El poder de la información.
Es ya un tópico más que clásico, el del poder de la información. El como se trasgiversa, versiona y subjetiviza. Es cierto que a la hora de escribir, los periodistas difícilmente logran liberarse de la carga del punto de vista personal. Pero hay dos grados muy claramente diferenciados:
Una cosa es que no puedas evitar imprimir un cierto subjetivismo a la información que presentas y otro es que expongas la información sin su contexto y eliminando el resto de los puntos de vista.
Eso último no es más que una forma de dominar la forma de pensar de la gente.
Los lectores no podemos evitar dejarnos engañar. Sin un conocimiento amplio del tema sobre el que versa la noticia, estamos desamparados, sometidos y condenados a aceptar sin más lo que nos cuentan.
La falta de conocimiento es una desgracia, que sólo se solventa leyendo la noticia en otro periódico de ideología contraria.
¿Pero cómo saber cual es la verdadera?
Hay sólo queda confiar en el buen juicio de cada uno, o dejarse comer el tarro. O poseer todo el conocimiento, sobre todos los temas imaginables. Ojo, hay que especificar: poseer todo el conocimiento objetivo, pues nuestro conocimiento desgraciadamente también está subordinado al punto de vista del que nos trasmitió ese conocimiento.
Al final la opción fácil (mejor dicho realista y realizable) es la de dejarse engañar.
El dinero es un gran poder en la actualidad, pero sin la correcta "publicidad", sin saber cómo mantenerse con las palabras, no se puede dominar a la gente.
Es duro que pensar que podemos no ser más que un producto de la información inadecuada.
Sí, porque decimos: yo sé que eso no se debe hacer, no es correcto moralmente. La pregunta viene ahora: ¿Quién te ha enseñado que eso no se debe hacer? ¿Y quién y con qué fin le enseñó al que te enseñó?
Suena todo esto a una conspiración de risa. Pero yo no me lo tomaría tan a la ligera.
La información puede presentarse como verdadera y ser falsa, o simplemente no contarse todo la verdad.
Quiero mostrar el ejemplo que me ha llevado a todo esto. No quiero convertirlo en algo político, esto podría ser contra el partido contrario, simplemente es algo con lo que me he encontrado.
El PP está echando en cara al gobierno el hecho de que el etarra Troitiño, que debería estar en la cárcel se haya fugado. El gobierno no puso seguimiento al etarra tras ser puesto en libertad por un error judicial y está en paradero desconocido.
¿Qué piensa uno al leer esta información, así tal cual? Es evidente que uno se escandaliza. Lo mismo hice yo. ¿¡Cómo no se le pone seguimiento!?
Bien, esta información con otra complementaria es bastante diferente:
Ponerle seguimiento a cualquier preso que ha sido puesto en libertad es ilegal. Aunque sea un etarra la ley es la ley (para bien o para mal). El Gobierno no puede atentar contra el Estado de Derecho, e interferir en el poder que sólo puede detentar la Justicia.
Durante el Gobierno de PP ocurrió el mismo hecho, justo cuando Rajoy era Ministro del Interior. Sus declaraciones fueron similares a esto último que he escrito. Ahora estas son las explicaciones de Rubalcaba frente a las acusaciones del mismo hombre que hace años explicaba la ilegalidad de un seguimiento.
Muchos medios sólo han explicado la primera parte. ¿Cuánta gente se quedará con esa versión de los hechos?
La mayor ironía en este asunto, es que yo acabo de presentaros una información. Es cierta, lo juro. Pero debo advertir que lo es según mi punto de vista y por lo que yo he leído. ¿Me habéis creído?
Decisión de cada uno es dejarse guiar por la información que crea.
Y ahí está la desgracia. Que uno ya no sabe en qué creer o en quién confiar.
Una cosa es que no puedas evitar imprimir un cierto subjetivismo a la información que presentas y otro es que expongas la información sin su contexto y eliminando el resto de los puntos de vista.
Eso último no es más que una forma de dominar la forma de pensar de la gente.
Los lectores no podemos evitar dejarnos engañar. Sin un conocimiento amplio del tema sobre el que versa la noticia, estamos desamparados, sometidos y condenados a aceptar sin más lo que nos cuentan.
La falta de conocimiento es una desgracia, que sólo se solventa leyendo la noticia en otro periódico de ideología contraria.
¿Pero cómo saber cual es la verdadera?
Hay sólo queda confiar en el buen juicio de cada uno, o dejarse comer el tarro. O poseer todo el conocimiento, sobre todos los temas imaginables. Ojo, hay que especificar: poseer todo el conocimiento objetivo, pues nuestro conocimiento desgraciadamente también está subordinado al punto de vista del que nos trasmitió ese conocimiento.
Al final la opción fácil (mejor dicho realista y realizable) es la de dejarse engañar.
El dinero es un gran poder en la actualidad, pero sin la correcta "publicidad", sin saber cómo mantenerse con las palabras, no se puede dominar a la gente.
Es duro que pensar que podemos no ser más que un producto de la información inadecuada.
Sí, porque decimos: yo sé que eso no se debe hacer, no es correcto moralmente
Suena todo esto a una conspiración de risa. Pero yo no me lo tomaría tan a la ligera.
La información puede presentarse como verdadera y ser falsa, o simplemente no contarse todo la verdad.
Quiero mostrar el ejemplo que me ha llevado a todo esto. No quiero convertirlo en algo político, esto podría ser contra el partido contrario, simplemente es algo con lo que me he encontrado.
El PP está echando en cara al gobierno el hecho de que el etarra Troitiño, que debería estar en la cárcel se haya fugado. El gobierno no puso seguimiento al etarra tras ser puesto en libertad por un error judicial y está en paradero desconocido.
¿Qué piensa uno al leer esta información, así tal cual? Es evidente que uno se escandaliza. Lo mismo hice yo. ¿¡Cómo no se le pone seguimiento!?
Bien, esta información con otra complementaria es bastante diferente:
Ponerle seguimiento a cualquier preso que ha sido puesto en libertad es ilegal. Aunque sea un etarra la ley es la ley (para bien o para mal). El Gobierno no puede atentar contra el Estado de Derecho, e interferir en el poder que sólo puede detentar la Justicia.
Durante el Gobierno de PP ocurrió el mismo hecho, justo cuando Rajoy era Ministro del Interior. Sus declaraciones fueron similares a esto último que he escrito. Ahora estas son las explicaciones de Rubalcaba frente a las acusaciones del mismo hombre que hace años explicaba la ilegalidad de un seguimiento.
Muchos medios sólo han explicado la primera parte. ¿Cuánta gente se quedará con esa versión de los hechos?
La mayor ironía en este asunto, es que yo acabo de presentaros una información. Es cierta, lo juro. Pero debo advertir que lo es según mi punto de vista y por lo que yo he leído. ¿Me habéis creído?
Decisión de cada uno es dejarse guiar por la información que crea.
Y ahí está la desgracia. Que uno ya no sabe en qué creer o en quién confiar.
martes, 28 de septiembre de 2010
El día que el PSOE se volvió de derechas
En este país los partidos políticos son poco fieles a sus principios e ideales.
Cuando Pablo Iglesias creó el Partido Socialista Obrero Español en 1879, sus objetivos principales para la defensa de los derechos del proletariado fueron: que el poder político estuviera en poder de la clase trabajadora, la transformación de la propiedad privada en propiedad comunitaria, la abolición de las clases sociales (única clase social de trabajadores dueños del fruto de su esfuerzo), y la enseñanza general para hombres y mujeres.
Podemos entender que estas ideas tan radicales no tienen sentido en la sociedad capitalista actual, pero también entendemos que el PSOE debería tener en el siglo XXI como objetivos la defensa de los derechos de los trabajadores, pues esa es su máxima.
Pero parece que los que dirigen el PSOE ahora mismo nos han engañado, o nosotros hemos sido tan torpes de creerles. El PSOE gobierna, pero sus reformas parecen propias del PP. ¿Dónde están los trabajadores, la base que sustenta la sociedad, en su reforma laboral? Estar están, pero sólo salen favorecidos los empresarios.
Y yo pensaba que en realidad esto no me afectaba. Yo total soy una estudiante.
Cuando hablaban de la huelga general que han convocado CCOO y UGT (sí esos desalmados que viven de nuestros impuestos, y se dedican a hacer videos vergonzosos para que la gente vaya a la huelga, cuando en realidad te dan ganas de no ir viendo esos videos http://www.youtube.com/watch?v=S1P-SmIXM24 ), lo único que se me ocurría hacer era cabrearme, porque sin autobús no puedo ir a clase.
Sin embargo, hoy, cuando iba por ciudad universitaria he visto en una valla un cartel que decía: "Hoy estudias, pero mañana trabajarás. Defiende tus derechos" y luego algo más de la huelga del 29S. Eso ha cambiado mi forma de ver el asunto. La verdad es que en un futuro, si ahora los jóvenes no nos quejamos, tendremos que emigrar para poder encontrar trabajo. Todo lo que el gobierno ha invertido, invierte y suponemos invertirá en educación no recogerá sus frutos, pues todos esos estudiantes ofreceremos el producto de nuestros estudios a otro país, ya que España no tendrá trabajo para nosotros.
El PSOE no tuvo la culpa de la crisis, la tuvieron los grandes empresarios y accionistas, pero si es cierto que la mala gestión del gobierno la aumento. Primero "no había crisis" y cuando las reformas llegaron ya era tarde. Además, no hacen sino empeorar la situación. Da rabia pensar en como se despilfarra el dinero, cuando podría economizarse más. Un ejemplo de esas situaciones de espanto son los todos carteles que hay en las obras informandonos de que el gobierno se ha gastado tanto dinero en esa obra (¡pues no hagas carteles, te dará para seis obras más!). Otra, en mi opinión es gastarse en cosas que pertenecen a nuestras necesidades terciarias cuando las primarias de mucha gente no están cubiertas. Y lo que más me ha repateado, es ver cubierto el suelo de la Avenida Complutense de panfletos sobre la huelga de mañana (¡como si no supieramos que hay huelga!,¡ese dinero se podría gastar en más ayudas a los trabajadores, sindicalistas derrochadores!).
Es lógico pensar que las próximas elecciones las ganará el PP, y todos los derechos que los trabajadores han ganado durante años se terminaran por perder entonces. Ya se han empezado a perder con estas reformas laborales, pero cuando los que a la cara afirman ser de derechas (por tanto aún más de derechas) lleguen al poder será aún más extremo. Es muy duro pensar eso.
Mañana haré huelga (tampoco me queda otra) y me gustaría ir a Madrid a la manifestación a defender mis derechos futuros, pero el caso es que hay huelga general, y no hay autobuses.
sábado, 31 de julio de 2010
Política.
No me suele gustar hablar ni de política ni de religión. Son mis temas tabú. Pero hoy me da un poco igual. Porque cada vez dudo más de que sea posible una sociedad justa.
Las utopías (desde la de Platón a la de Aldous Huxley, pasando por Tomás Moro) proponían un modelo de sociedad ideal (estando intrínsecas en esa palabra justicia e igualdad). Pues bien, las utopías son eso, utopías. Si la sociedad la compusieran pocas personas, el estado justo e ideal sería más sencillo. La democracia griega incluía en la política a todos los ciudadanos (le fallaba el hecho de que ciudadanos fueran considerados pocos), siendo así el modelo por excelencia de política. Si siendo pocos habitantes ya se darían desigualdades y corrupción (la naturaleza malvada del ser humano no se puede eludir), en el mundo actual superpoblado ese modelo social sería completamente inviable a no ser que cada pueblo se convirtiera en Estado. Y eso implicaría la vuelta a un mundo menos tecnológico y a economías menos evolucionadas. Y cada pueblo no podría mantenerse si se continuara con la economía que rige nuestro mundo (vamos, que también inviable).
El capitalismo implica una sociedad injusta, en la que a pocos les sobra el dinero que les falta a la gran mayoría. Sí, es injusto. Pero otro modelo no es más perfecto. ¿El comunismo? Una patraña. Aún más injusto. Una clase única de trabajadores en la que todo se comparte, todo es comunitario. ¿Trabajan todos por igual? No es una pregunta retórica, ya respondo yo: No. Entonces, ¿Se merecen todos tener lo mismo, porque sí? ¿El vago y el que se mata a trabajar se merecen tener lo mismo? No. (Otro punto a parte es que alguien debe dirigir, imponer un poco de orden, pues no todos somos buenas personas, y ¿quién debería ser ese elegido siendo una clase única de trabajadores? Seguramente sería el más corrupto. Otro punto: ¿todos iguales en todo? ¿uniformar a las personas? ¿sus mentes también? Eso es la dictadura perfecta. Ahí lo dejo).
El caso es que la sociedad perfecta es imposible. Habrá unas mejores. Otras peores. ¿Peores? Las dictaduras, creo que mis argumentos están claros. Nadie es quien para imponer nada a nadie, pisar su libertad. ¿Mejores? Optaría por una sociedad en la que los que trabajaran más, se esforzaran por mejorar ellos mismos y ayudar a la sociedad, en su conjunto, a ser mejor; fueran recompensados. Que nadie se muriera de hambre, que todos pudieran cubrir las necesidades básicas. Pero que el que busque mayor comodidad, mejor vida, se lo trabaje.¿Imposible? ¿Otra utopía?
Puede ser. Los partidos políticos no hacen nada por hacer avanzar a la sociedad hacia su mejor realización, sólo usan artimañas para ganar las elecciones y a vivir como reyes. No tienen ideales. No defienden unas ideas. Meros títeres en busca de dinero.
No soy nadie especial para decir porqué mi ideal de sociedad es la mejor. Yo expongo mi opinión. En ella creo recoger los intereses de cualquier persona. Creo que en ella, naciendo en cualquier lugar, familia, etc. tendría los mismos derechos que cualquiera que hubiera nacido en otro sitio. Si tengo derecho a educarme, a comer, a curarme, el resto dependerá sólo de cómo me trabaje mi vida. La vida hay que sudarla.
Ahora viene otra pregunta: ¿Quién dirigiría? Porque es necesario. Debe haber alguien que se encargue de ordenar a todos los demás, que dicte las leyes que recojan los intereses de todos. Ese alguien en mi opinión debería ser alguien preparado, educado, culto, (todos deben tener derecho a la educación para que todos tengan las mismas oportunidades de realizarse y saber si pueden ser ese dirigente) que sepa SER todas y cada una de las personas. Alguien que asuma la función de Dios con humildad, es decir, alguien que sepa recoger a todas las personas a su cargo en sí mismo, pero que no uniforme, sino que unifique, que es distinto.
Que cada cual sea único pero que sepa vivir en sociedad respetando.
¿Imposible? Bien lo titularé Utopía del S. XXI.
Porque siempre habrá algo que falle en todo esto, algo que hace que mi utopía nunca pueda realizarse: la maldad, egoísmo e instinto de supervivencia del ser humano. Somos animales, aunque, creando sociedades "civilizadas" (sí, nos matamos entre nosotros, dejamos que los más débiles sufran y mueran, destruimos lo que el vecino de al lado ha construido), intentemos disimular que no lo somos.
¿Imposible? Imposible.
Las utopías (desde la de Platón a la de Aldous Huxley, pasando por Tomás Moro) proponían un modelo de sociedad ideal (estando intrínsecas en esa palabra justicia e igualdad). Pues bien, las utopías son eso, utopías. Si la sociedad la compusieran pocas personas, el estado justo e ideal sería más sencillo. La democracia griega incluía en la política a todos los ciudadanos (le fallaba el hecho de que ciudadanos fueran considerados pocos), siendo así el modelo por excelencia de política. Si siendo pocos habitantes ya se darían desigualdades y corrupción (la naturaleza malvada del ser humano no se puede eludir), en el mundo actual superpoblado ese modelo social sería completamente inviable a no ser que cada pueblo se convirtiera en Estado. Y eso implicaría la vuelta a un mundo menos tecnológico y a economías menos evolucionadas. Y cada pueblo no podría mantenerse si se continuara con la economía que rige nuestro mundo (vamos, que también inviable).
El capitalismo implica una sociedad injusta, en la que a pocos les sobra el dinero que les falta a la gran mayoría. Sí, es injusto. Pero otro modelo no es más perfecto. ¿El comunismo? Una patraña. Aún más injusto. Una clase única de trabajadores en la que todo se comparte, todo es comunitario. ¿Trabajan todos por igual? No es una pregunta retórica, ya respondo yo: No. Entonces, ¿Se merecen todos tener lo mismo, porque sí? ¿El vago y el que se mata a trabajar se merecen tener lo mismo? No. (Otro punto a parte es que alguien debe dirigir, imponer un poco de orden, pues no todos somos buenas personas, y ¿quién debería ser ese elegido siendo una clase única de trabajadores? Seguramente sería el más corrupto. Otro punto: ¿todos iguales en todo? ¿uniformar a las personas? ¿sus mentes también? Eso es la dictadura perfecta. Ahí lo dejo).
El caso es que la sociedad perfecta es imposible. Habrá unas mejores. Otras peores. ¿Peores? Las dictaduras, creo que mis argumentos están claros. Nadie es quien para imponer nada a nadie, pisar su libertad. ¿Mejores? Optaría por una sociedad en la que los que trabajaran más, se esforzaran por mejorar ellos mismos y ayudar a la sociedad, en su conjunto, a ser mejor; fueran recompensados. Que nadie se muriera de hambre, que todos pudieran cubrir las necesidades básicas. Pero que el que busque mayor comodidad, mejor vida, se lo trabaje.¿Imposible? ¿Otra utopía?
Puede ser. Los partidos políticos no hacen nada por hacer avanzar a la sociedad hacia su mejor realización, sólo usan artimañas para ganar las elecciones y a vivir como reyes. No tienen ideales. No defienden unas ideas. Meros títeres en busca de dinero.
No soy nadie especial para decir porqué mi ideal de sociedad es la mejor. Yo expongo mi opinión. En ella creo recoger los intereses de cualquier persona. Creo que en ella, naciendo en cualquier lugar, familia, etc. tendría los mismos derechos que cualquiera que hubiera nacido en otro sitio. Si tengo derecho a educarme, a comer, a curarme, el resto dependerá sólo de cómo me trabaje mi vida. La vida hay que sudarla.
Ahora viene otra pregunta: ¿Quién dirigiría? Porque es necesario. Debe haber alguien que se encargue de ordenar a todos los demás, que dicte las leyes que recojan los intereses de todos. Ese alguien en mi opinión debería ser alguien preparado, educado, culto, (todos deben tener derecho a la educación para que todos tengan las mismas oportunidades de realizarse y saber si pueden ser ese dirigente) que sepa SER todas y cada una de las personas. Alguien que asuma la función de Dios con humildad, es decir, alguien que sepa recoger a todas las personas a su cargo en sí mismo, pero que no uniforme, sino que unifique, que es distinto.
Que cada cual sea único pero que sepa vivir en sociedad respetando.
¿Imposible? Bien lo titularé Utopía del S. XXI.
Porque siempre habrá algo que falle en todo esto, algo que hace que mi utopía nunca pueda realizarse: la maldad, egoísmo e instinto de supervivencia del ser humano. Somos animales, aunque, creando sociedades "civilizadas" (sí, nos matamos entre nosotros, dejamos que los más débiles sufran y mueran, destruimos lo que el vecino de al lado ha construido), intentemos disimular que no lo somos.
¿Imposible? Imposible.
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