sábado, 13 de diciembre de 2014

Yo ya no escribo

Yo ya no escribo.
Frase incompleta.
Yo ya no escribo para los demás.
Yo escribo para él, para nosotros.
En todo este tiempo no me ha faltado inspiración, y he narrado grandes obras: épicas, de intriga, de drama, de amor, de aventuras.
Pero el papel (o el teclado) no ha sido siempre el usual.
He escrito palabras en el aire que sólo han llegado a sus oídos, o al de un par de desconocidos si me he atrevido a gritar mis "te quieros".
He cantado por el móvil largas baladas sin música con el sólo testigo de sus ojos y su sonrisa.
He grabado nuestros pasos en miles de sitios y ciudades.
He tatuado su piel con las obras completas de Neruda y Bécquer, a veces hasta rasgando el lienzo para recalcar el mensaje.
He llenado de versos su corazón, con la sola idea de verme reflejada en él.
Y al final, tras todas esas palabras que he escrito, sea dónde sea, sólo puedo decir una. Su nombre.
Y no lo escribo.
Porque, cómo he dicho al principio, yo ya no escribo.


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