No vemos que la libertad condena.
Condena de pensar que en cualquier momento otra te puede estar besando.
Condena de saber que al final me perderás.
Condena de recordar que en un instante fuimos todo y al siguiente nada.
Para no condenarnos pedimos la libertad.
Libertad de separarnos para siempre cuando queramos estar juntos.
Libertad de sufrir por el puro placer de ser felices.
Libertad de querernos para condenarnos al olvido.
domingo, 10 de noviembre de 2013
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