Angustia de no saber cuanto queda, de no poder jugar con el tiempo que nos reste. Alargarlo o acortarlo, adelantar o atrasar las acciones y sentimientos.
Tic, tac.
Ese maldito tic tac, que me destroza los oídos y algo más, que me lleva a la deriva del tiempo perdido y del que aún falta por llegar.
¿Y si nos olvidáramos por un momento del reloj, de que hay una cuenta atrás, y de aquello que nos frena tanto?
Es que es difícil vivir sabiendo que tienes los días contados, y no llevar tú la cuenta.
domingo, 8 de abril de 2012
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